La brucelosis bovina es una enfermedad infectocontagiosa causada principalmente por la bacteria Brucella abortus. Afecta a bovinos de todas las edades, pero se manifiesta sobre todo en animales reproductivamente activos, provocando graves pérdidas económicas y representando un riesgo zoonótico (transmisible a los humanos).
Síntomas principales
En hembras: Abortos (frecuentemente entre el 5.º y 8.º mes de gestación), retención placentaria, metritis e infertilidad temporal o permanente.
En machos: Orquitis (inflamación de los testículos), epididimitis e infertilidad.
En ambos: Inflamación de articulaciones (higromas) y disminución en la producción de leche.
Transmisión
Vía oral: Ingestión de agua o alimento contaminado con fluidos uterinos, fetos abortados o placentas.
Contacto directo: A través de mucosas con secreciones infectadas o leche no pasteurizada.
Vía reproductora: Mediante monta natural o inseminación artificial con semen infectado.
Riesgo para los Humanos: En las personas causa la llamada "fiebre ondulante" o fiebre de Malta. La infección ocurre al consumir leche/quesos no pasteurizados o al manipular tejidos infectados sin protección (veterinarios, ganaderos y personal de matadero).
Prevención y Control
Vacunación: Aplicación de vacunas oficiales (como las cepas 19 o RB51) en terneras.
Diagnóstico sistemático: Pruebas serológicas de laboratorio (Rosa de Bengala, ELISA) para identificar reactores.
Culpabilidad y descarte: Aislamiento y sacrificio sanitario de animales confirmados como positivos.
Bioseguridad: Control de ingresos al predio, cuarentena de animales nuevos y desinfección continua de parideros.