Fiebre Aftosa
La fiebre aftosa es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta al ganado vacuno y a otros animales de pezuña hendida (cerdos, ovejas, cabras y camélidos). Afecta gravemente la producción de carne y leche.
Transmisión
Contacto directo: Fluídos corporales, saliva, leche, estiércol o aliento de animales infectados.
Contacto indirecto: Herramientas, vehículos, ropa del personal, calzado o alimento contaminado.
Vía aérea: Puede propagarse por el aire a varios kilómetros bajo condiciones ambientales favorables.
Sintomatología en el Ganado
Sialorrea (salivación excesiva): Los animales saliva profusamente y hacen ruidos chasqueantes con la boca debido al dolor provocado por las lesiones orales.
Vesículas y ampollas: Aparecen en la lengua, encías, almohadilla dental, pezones y en la piel interdigital. Al romperse, dejan erosiones ulceradas muy dolorosas.
Fiebre alta: Acompañada de inapetencia, apatía y pérdida drástica de peso.
Cojera intensa: Renuencia a moverse o levantarse por el dolor en las pezuñas.
Caída en la producción: Caída abrupta en la producción de leche en vacas lactantes y abortos en hembras gestantes.
Mortalidad en becerros: Aunque la mortalidad es baja en adultos, en becerros jóvenes puede ser alta debido a la inflamación del corazón.
Prevención y Control
No existe un tratamiento antiviral específico contra la fiebre aftosa; la atención clínica se limita a cuidados de soporte e higiene para prevenir infecciones bacterianas secundarias. Las principales medidas preventivas son:
Vacunación: Aplicación de esquemas de vacunación oficiales en zonas de riesgo o endémicas.
Bioseguridad e higiene: Desinfección estricta de vehículos, calzado e instalaciones con desinfectantes eficaces.
Cuarentena y control de movimiento: Restricción absoluta del traslado de animales desde áreas afectadas.
Notificación obligatoria: Ante cualquier sospecha de vesículas o sintomatología compatible, se debe notificar de inmediato al servicio de sanidad agraria/veterinaria oficial del país.